Cuando el mundo podía dividirse en dos bandos y la "guerra fría" acaparaba los titulares de los periódicos, un personaje literario de singular trascendencia daba sus primeros pasos en las páginas de una novela titulada Casino Royal. Su autor, Ian Fleming, le bautizó con el nombre de James Bond, pero su denominación clave es 007, agente especial al servicio secreto de Su Majestad Británica con "licencia para matar". El cine no podía dejar escapar tan jugoso material, y de la mano de un avispado productor llamado Albert R. Broccoli nació el personaje cinematográfico más importante de las últimas décadas, un nuevo heroe que con el paso del tiempo ha llegado a convertirse en un fenómeno sociológico sin precedentes en la historia del celuloide.
Sean Connery, el primer James Bond, el más genuino, aportó al superagente una inquietante sofisticación y un sádico refinamiento en el arte de amar y matar. Su influencia en los años sesenta llegó a convulsionar al mundo. Tras el abandono de Connery, 007 navegó durante varios años a la deriva, hasta que los productores lograron encontrarle un nuevo cuerpo en el que reencarnarse: Roger Moore, un vehículo bastante aceptable aunque menos lujoso que el anterior. El nuevo agente con "licencia para matar" dio un giro irónico y disparatado al personaje y acertó, apostando por un tipo de aventuras a medio camino entre la comedia y la ciencia ficción. La fórmula funcionó al principio y las taquillas volvieron a aportar suculentos dividendos a los padres de la criatura. Pero el cambio degeneró en una parodia de si mismo, en un heroe descafeinado que se escudaba en hazañas circenses y en un aparatoso despliegue de efectos especiales para disimular el progresivo acartonamiento de Roger Moore. A mediados de los ochenta, los productores decidieron remontar el espíritu de antaño y pasaron a Timothy Dalton el testigo. La serie recupró parte e su frescura original pero no pudo remontar el vuelo. En los noventa, le tocó el turno a Pierce Brosnan, quien se enfrentó a la dificil tarea de devolver al mito algo de su charme original, lo consiguió pero no cosechó los éxitos esperados. Y entrando en el siglo XXI, el actor Daniel Craig pretende emular a sus antecesores, principalmente a Connery y parece que lo está consiguiendo. El futuro de 007 se presenta cuanto menos incierto, aunque como los millonarios con pedigree, el heroe más carismático de las últimas décadas puede permitirse el lujo de vivir de las rentas.
Tema principal de From Russia with Love (1962)
Según una versión extraoficial de la que ninguno de los interesados quiere hablar, el verdadero autor de James Bond Theme fue en realidada John Barry, y por ello Broccoli le convirtió en el compositor oficial de la serie. Lo ciero es que Barry compuso para la segunda película un score intenso, distinguido y gratificantemente dinámico. El tema Girl Trouble, con la percusión rítmica y el viento exclusivo típicos de su autor, marcan las que serán señas de identidad musical de personaje. Entre su rica variedad melódica destacan los acercamientos exóticos con Meeting in St. Sophia, Gypsy Gamp (con guitarra española) y Leila Dance. La respuesta de Barry a Norman fue el pegadizo 007, que aún con más calidad fue menos popular. A partir de entonces, esta melodía estaría presente en el resto de películas de la serie. La canción del título, From Russia with Love, compuesta por Lionel Bart e interpretada por Matt Monroe, se convirtió también en una pieza clásica.
Beretta ( 1962 ) y Walther PPK ( 1962 - 1997 )
En la primera película de la serie, James confiaba más en su ingenio que en artilugios sofisticados. El único arma de la que se habla muy poco es la Beretta de Bond, que para "Q" no es más que una pistola "para el bolso de una dama". Así es que se la cambia por una Walther PPK, cuyo "impacto es como el de un ladrillazo en un ventana. Es un arma de fuego de 7,65 milímetros, fabricada en Alemania, y lleva un cargador de ocho balas. Se puede incorporar un silenciador Brausch. La incluyeron en la película a sugerencia del famoso Geoffrey Boothroyd, un maestro del oficio de las armas. Fue la pistola emblemática de 007 hasta El Mañana Nunca Muere.Maletín - Desde Rusia con Amor ( 1963 )
El mayor Boothroyd "Q" (Desmond Lewelyn) se convierte en el jefe del departamento que proporciona los gadgets a Bond. Su primer artilugio es un "artefacto muy util como equipaje": un maletín de cuero negro vulgar y corriente. Pero en realidad está lleno de curiosos instrumentos que causan la muerte con métodos de lo más ingeniosos. Contiene cincuenta soberanos de oro, dos tubos de munición, un cuchillo letal, de hoja afiladísima, un rifle de precisión AR7, plegable y con mira telescópica infrarroja, y un cartucho de gas oculto en un bote de polvos de talco, que explota al abrir el maletín. "Un asqueroso regalito de navidad", dice Bond, muy ingenioso.Eunice Gayson ( 1962 - 1963 )
Bernard Lee y Lois Maxwell ( 1963 )
Nunca menos acertada fue la elección de Lois Maxwell como la fiel secretaria Miss Moneypenny, la más ferviente y abnegada admiradora de 007, cuya capacidad de esperanza y sumisión no decae mientras el agente secreto siga siendo capaz de lanzar su bombín al aire y colgarlo de forma maestra en el perchero de su oficina.
Sean Conney y Pedro Armendáriz ( 1963)
Desde Rusia con Amor ( 1964 )
El éxito que iba a convertir a James Bond en un hito de la industria cinematográfica no se produjo hasta el segundo título de la serie. Realizada con muchos más medios, con exteriores en Venecia y Estambul, con dos villanos antológicos y con una rubia Daniela Bianchi como oponente de un 007 más irónico que en su primer film, Desde Rusia con Amor resultó para muchos la mejor entrega de la serie. Su impacto mundial fue extraordinario.

James Bond recibe la orden de ayudar a Tatiana Romanova (Daniela Bianchi), que desea abandonar su trabajo en la embajada soviética en Estambul, y llevarse con ella una valiosa máquina descifradora de claves: Lektor. Lo que ambos desconocen es que en realidad son víctimas de un ingenioso plan urdido por la organización SPECTRA para acabar con 007 de forma especialmente humillante, y así vengar la muerte del Dr. No (recordemos que nuestro heroe, demostrando muy poca educación, había provocado su caida en un reactor nuclear). No obstante, la jugada tiene una segunda parte aún más ambiciosa: desarticular simultaneamente los servicios secretos de Gran Bretaña y la URSS.
James Bond recibe la orden de ayudar a Tatiana Romanova (Daniela Bianchi), que desea abandonar su trabajo en la embajada soviética en Estambul, y llevarse con ella una valiosa máquina descifradora de claves: Lektor. Lo que ambos desconocen es que en realidad son víctimas de un ingenioso plan urdido por la organización SPECTRA para acabar con 007 de forma especialmente humillante, y así vengar la muerte del Dr. No (recordemos que nuestro heroe, demostrando muy poca educación, había provocado su caida en un reactor nuclear). No obstante, la jugada tiene una segunda parte aún más ambiciosa: desarticular simultaneamente los servicios secretos de Gran Bretaña y la URSS.
La agente de SPECTRA, Rosa Klebb pone a prueba a una gran esbirro de la organización, Red Grant
En el tren se enfrenta al cruel asesino Red Grant (Robert Shaw), sufre el ataque de un helicóptero y al llegar a Venecia, en el acto final de la película se enfrenta con el cerebro de la organización crminal, Rosa Klebb, que intenta acabar con él utilizando los estiletes envenenados que oculta en sus zapatos gracias a un ingenioso mecanismo que bien había podido idear el bueno de "Q".

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