El éxito que iba a convertir a James Bond en un hito de la industria cinematográfica no se produjo hasta el segundo título de la serie. Realizada con muchos más medios, con exteriores en Venecia y Estambul, con dos villanos antológicos y con una rubia Daniela Bianchi como oponente de un 007 más irónico que en su primer film, Desde Rusia con Amor resultó para muchos la mejor entrega de la serie. Su impacto mundial fue extraordinario.

James Bond recibe la orden de ayudar a Tatiana Romanova (Daniela Bianchi), que desea abandonar su trabajo en la embajada soviética en Estambul, y llevarse con ella una valiosa máquina descifradora de claves: Lektor. Lo que ambos desconocen es que en realidad son víctimas de un ingenioso plan urdido por la organización SPECTRA para acabar con 007 de forma especialmente humillante, y así vengar la muerte del Dr. No (recordemos que nuestro heroe, demostrando muy poca educación, había provocado su caida en un reactor nuclear). No obstante, la jugada tiene una segunda parte aún más ambiciosa: desarticular simultaneamente los servicios secretos de Gran Bretaña y la URSS.
James Bond recibe la orden de ayudar a Tatiana Romanova (Daniela Bianchi), que desea abandonar su trabajo en la embajada soviética en Estambul, y llevarse con ella una valiosa máquina descifradora de claves: Lektor. Lo que ambos desconocen es que en realidad son víctimas de un ingenioso plan urdido por la organización SPECTRA para acabar con 007 de forma especialmente humillante, y así vengar la muerte del Dr. No (recordemos que nuestro heroe, demostrando muy poca educación, había provocado su caida en un reactor nuclear). No obstante, la jugada tiene una segunda parte aún más ambiciosa: desarticular simultaneamente los servicios secretos de Gran Bretaña y la URSS.
La agente de SPECTRA, Rosa Klebb pone a prueba a una gran esbirro de la organización, Red Grant
En el tren se enfrenta al cruel asesino Red Grant (Robert Shaw), sufre el ataque de un helicóptero y al llegar a Venecia, en el acto final de la película se enfrenta con el cerebro de la organización crminal, Rosa Klebb, que intenta acabar con él utilizando los estiletes envenenados que oculta en sus zapatos gracias a un ingenioso mecanismo que bien había podido idear el bueno de "Q".

